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Alquiler de sala en coworking para eventos: rentabiliza tus espacios

Thomas LeblancFounder & CEO

7 min de lectura

Franjas, tarifario y un solo calendario: alquilar salas de un coworking para eventos sin dobles reservas.

Ilustración arquitectónica pintada para « Alquiler de sala en coworking para eventos: rentabiliza tus espacios »

En recepción, el código de visitante caduca a medianoche y el del socio no.

Esa diferencia resume el oficio: un público ya paga la sala cada mes y otro la alquila un día, una tarde o un sábado. Ese segundo público suele ser un formador, un equipo fuera de la oficina, un afterwork contenido. El ingreso por puestos deja de crecer cuando la planta está llena, mientras que la sala solo rinde si se venden sus franjas. Se trata de vender las horas vacías sin relegar al socio a un segundo plano.

Dos públicos, un mismo metro cuadrado

El socio reserva dos horas y deja la mesa. El organizador compra el día entero. Si a las 18:30 no hay nadie para abrir, esa hora no se publica.

La demanda empuja. La Global Partner Survey 2024 de Instant Group, recogida en su nota sobre cinco cambios del espacio flexible, señala que el 91 % de los operadores espera más demanda de salas de reunión y el 73 % de espacios para eventos, frente al 64 % de puestos de coworking. Las salas ya existen en planta; lo que cambia es que más operadores dicen que van a venderlas.

El ingreso por puestos sigue las contrataciones de las empresas socias. Los eventos siguen otro calendario: arranques de año, seminarios de junio, vueltas de septiembre. Las dos curvas no coinciden. Un mes flojo de escritorios puede ser un mes de salas, si alguien vende de verdad las franjas. El texto sobre los meses flojos del calendario de eventos cuenta lo mismo desde el lado del espacio.

Lo que dice el contrato de arrendamiento

El artículo 32 de la Ley de Arrendamientos Urbanos permite, cuando en la finca se ejerce una actividad empresarial o profesional, subarrendar o ceder el contrato sin consentimiento del arrendador. El mismo artículo le reconoce una elevación de renta del 10 por 100 si el subarriendo es parcial, y del 20 si es total o hay cesión. Hay que notificarlo de forma fehaciente en el plazo de un mes desde que se concierta.

El artículo 4.3 deja el uso distinto del de vivienda a la voluntad de las partes. Si el contrato prohíbe el subarriendo, esa cláusula manda. Antes de publicar la página de eventos, se lee el contrato. Luego se habla con el seguro. Un afterwork semanal no es el mismo uso que un puesto de las 9 a las 18.

Qué formatos caben sin romper el día de los socios

Caben los que ya se parecen al uso diario: formaciones de un día, seminarios de 10 a 40 personas, talleres, comités fuera de la oficina o un afterwork contenido. Piden mesas, pantalla, café y una red que no se caiga, y todo eso ya lo tienes.

La sala grande es la que más a menudo sobra. La investigación de JLL sobre la oficina describe salas de conferencia grandes, aquellas en las que históricamente se invirtió el presupuesto técnico, muy infraocupadas la mayor parte del tiempo, mientras las cabinas y las salas de dos a cuatro plazas están muy demandadas. En un coworking, ese hueco suele ser la sala acristalada grande, que muchos viernes está libre y que un formador puede alquilar entera.

El resto lo decide el mobiliario: una formación necesita separar la mesa en islas y un afterwork, retirarla. Las capacidades se cuentan en la propia sala, porque el aforo del plano rara vez cuadra.

Un tarifario que pague abrir el edificio

En la misma hoja caben cuatro modelos: por horas, con un mínimo de dos; media jornada o jornada si es formación; paquete por persona si hay comida; precio cerrado para tarde y fin de semana, a veces con un consumo mínimo.

La página de seminarios del hotel no sirve de plantilla. Parte de lo que cuesta abrir: personal, limpieza, luz, alguien localizable. Luego de lo que esos metros ya rinden como puestos. Una media jornada externa tiene que superar eso, más la tarde que ya no puedes vender a un socio. El método para fijar el precio de una sala de seminarios sirve; las cifras del hotel, no.

La tarde y el sábado cuestan más, y el tarifario tiene que decirlo: un precio apuntado a lápiz en un cajón acaba dando dos precios para el mismo viernes. La hoja lleva fecha y se ajusta después de una decena de reservas, no antes.

FormatoFranja que hay que cubrirLo primero que falla si se improvisa
Reunión externa, 4 a 8Dos a cuatro horas de mañana o tardeVideollamada que solo sabe reiniciar una persona
Formación, 10 a 20Jornada, a veces dos díasMesa de consejo que no se parte en islas
Seminario de equipo, 15 a 40Jornada, a menudo viernesSin sala extra, sin acuerdo de comida
Afterwork, 30 a 80De 18:30 a 22:00Ruido hacia la planta abierta, cierre sin nadie
SábadoDía o nocheReglamento interno que cierra a las 18:00
Lo que cada formato exige antes de ponerle un precio

El socio no se mueve

La cuota mensual es la base del negocio y el organizador está de paso. El roce más habitual es la cola en recepción cuando llegan veinte personas a la vez, y justo después, la pausa del café en la planta abierta. Si fallan las acreditaciones, hay desconocidos en la zona de socios.

Hace falta señalización desde la calle, la pausa fuera de la cocina de los socios y una credencial de un solo día o un código que caduque a medianoche. Si el cristal no aísla, el afterwork entre semana espera a las 19. Cuando el grupo cambia el ruido de la planta, el aviso sale el día anterior.

Los dos públicos no comparten buzón. El socio reserva en su aplicación. La solicitud externa llega por la web, el teléfono, Google o una plataforma. Tiene su propio camino: respuesta con franja y precio, opción, confirmación, señal. Un solo buzón para los dos públicos pierde el hilo al abrir la segunda sede. Llevar las solicitudes de alquiler aparte no es cosa solo de las grandes redes.

El organizador ya está hablando con otras salas, así que quien le manda antes franja y precio se queda con la opción; el folleto puede esperar.

Un solo calendario

El fallo típico del coworking cabe en dos pantallas: la app de socios y la pestaña de eventos. Un socio toma el martes de 14 a 16; un organizador tiene opción de día completo; nadie cruza las dos vistas. Ese día, uno de los dos espera en el pasillo.

Cada sala debe tener un único calendario de referencia. O la herramienta de socios es también la de eventos, y cada opción externa bloquea al minuto, con caducidad, o el calendario de eventos escribe solo en la herramienta de socios. La hoja de cálculo aparte es justo donde se produce el error. Los casos están en la guía para eliminar la doble reserva.

Con más de una sede basta una línea: qué sala, qué sede, jueves, 25 personas. Quien pedía el centro puede aceptar otro barrio si se lo ofreces en la misma respuesta. Joinways mantiene un calendario de eventos compartido y evita la segunda llamada al responsable de sede. Por escrito queda cuánto dura la opción: unos días, una semana como mucho, y luego caduca. Sin fecha de caducidad, la opción ocupa una sala que ya no se puede vender.

Cómo te encuentran si no buscan coworking

Nadie busca tu marca. Escriben sala de formación o alquiler sala reuniones y un barrio. Una ficha de Google que solo habla de puestos deja las salas fuera.

Di claramente que alquilas a quien no es socio, con fotos de la sala montada para eventos, aforos y horarios alineados con el tarifario, incluida la tarde que de verdad cubres. El detalle está en la guía de SEO local para espacios de eventos.

Las plataformas aportan volumen a cambio de comisión. Sirven para arrancar y para un jueves suelto. Con el tiempo, la mayoría de las solicitudes debería llegar a tu página. Con fecha, asistentes, formato y horario alcanza. El texto sobre el formulario de solicitud trata ese equilibrio: bastante para presupuestar, corto para que lo terminen.

Quien compara tres espacios se queda con la primera respuesta completa, franja y precio. La velocidad sigue pesando mucho. El esquema para responder rápido a una solicitud supone que quien abre el correo ve el calendario y el tarifario. Sin eso, cumplir el plazo depende de la suerte.

Dos dudas que llegan a recepción

¿Hay que pedir permiso al casero para alquilar salas a terceros?
El artículo 32 de la LAU permite el subarriendo en uso distinto de vivienda sin consentimiento, salvo que el contrato lo prohíba, que es lo que deja el artículo 4.3 a la voluntad de las partes. Hay que notificarlo de forma fehaciente en el plazo de un mes desde que se concierta. El casero puede subir la renta un 10 por 100 si el subarriendo es parcial. Se lee el contrato antes de publicar la página.
¿Qué hago si el socio ya tiene esa franja?
El socio conserva la reserva, porque su cuota es el ingreso que vuelve cada mes. Ofreces al instante otra sala, otra hora u otra sede, con precio. Si acepta moverse, por escrito y con contrapartida. Nunca en silencio: el socio que se encuentra a un desconocido en su sala acaba dándose de baja.

Centraliza tus solicitudes de eventos en un solo lugar.

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